Odio la publicidad y especialmente a Carmen Machi

La publicidad. La odio. Es decir, hasta hace un tiempo me limitaba a ignorarla cuanto podía. Ya sé que subliminalmente se implantaba en mi cerebro y me obligaba a COMPRAR COSAS. Pero más o menos pasaba. Cambias de canal, omites los anuncios en un video en internet, ese tipo de cosas. Pero es que ahora es imposible, la publicidad lo envuelve todo.

Por ejemplo, en la televisión. Antes nuestro único problema era cómo soportar los horribles quince o veinte minutos de publicidad entre corte y corte de las películas. Pero eso tenía una fácil solución: dejar de ver películas en la tele. Que la gente se pasara al Megavideo no era por no pagar el cine, la gente va al cine igual, era por no tragarse una puta hora de anuncios en la tele!!! Jamás olvidaré un visionado de Braveheart en Antena3, hace unos años: ya habían descuartizado a William Wallace y llegaba la escena final. Robert Bruce se ponía duro y Hamish arrugaba el morro. Estaba a punto de llegar el clímax de gaitas, pero justo antes de que Hamish soltara un grito salvaje y arrojara el claymore de Wallace para que se clavara en el suelo… ¡anuncios! ¡Hijos de puta! ¡Para cuarenta de segundos de peli que quedaban!
Claro que podría haber sido peor: de entre las filas del ejército inglés podría haber salido Carmen Machi con un Activia en la mano. Sería muy surrealista, Robert Bruce estaría confundido.
“Señora, salga de en medio, que voy a desafiar al rey de Inglaterra”
“¡Eso es porque no te sientes bien por dentro! ¡Tómate un Activia!”
Y Robert Bruce se lo tomaría y diría “diantres, la verdad es que me siento menos hinchado”, y todos se harían amigos y cantarían God Save the King.

Eso me preocupa mucho, ¿sabes? La posibilidad de ir por la calle y que de repente aparezca Carmen Machi doblando la esquina y se interese por mis dificultades a la hora de cagar o tirarme pedos. Yo intentaría explicarle que no es su problema, que me deje tranquilo. Que yo sigo utilizando el viejo sistema mañanero de cortado+cigarrillo. Pero estoy seguro de que ella insistiría e insistiría, mientras algún psicópata me enfocaría con una cámara de mano comprada en los chinos del puerto. Ofrecer resistencia, en estas condiciones, sería inútil: en algún momento aparecerían Jesús Vázquez y José Coronado para inmovilizarme brazos y piernas. Yo me resistiría como Rambo enfrentándose al vietcong, pero no podría hacer nada, estaría ATRAPADO, sí, y Carmen Machi me obligaría a comerme un Activia, enfuñándome la cuchara en la boca. Con los ojos desorbitados, gritando “¡Trágatelo! ¡Trágatelo!”. Muy freudiano todo. Muy jodido.

Y luego están las Telepromos. No hay cosa más odiosa en este mundo que las telepromos. Todos los actores lo hacen mal. Sospecho que ellos mismos se sienten mal. Es decir, tu estás viendo UPA Dance (drogadísimo, por supuesto, que es como más se disfrutaba aquella serie) y de repente escuchas una conversación que no tiene sentido, dos de las bailarinas están explicando que tienen muchísimos problemas con la regla. Pero una tiene la solución: ¡unas compresas súper absorbentes! ZAS picaste, amigo, no tiene nada que ver con el capítulo, ¡¡era una telepromo, jajá!! Al principio esto de las telepromos era sutil, como una especie de experimento sociológico. Pero de alguna forma debe haber funcionado, porque ahora están por todas partes. ¿Quieres ver el resumen del partido del día anterior? ¡Pues te jodes! Porque en la sección de deportes de Cuatro saldrá Manolo Lama o el otro comportándose como borrachos de bar a las cuatro de la tarde, haciendo bromas sin gracia y anunciando los nuevos DVD de Bola de Dragón que te dan en el Marca. ¿Te preguntas qué tiempo hará el fin de semana? Pues cuidado con los mensajes subliminales, porque te la meten doblada.
“Así que ya lo ven, para este fin de semana se espera un tiempo soleado en toda la costa catalana. Pero si van a salir de casa…¡PODRÍAN ENTRARLES A ROBAR! ¡Menos mal que con Securitas puedes llenarlo todo de cámaras de seguridad con las que la policía llegará a tu casa al cabo de cinco horas y así comentar las imágenes del latrocinio!”
Joder, con estos ánimos, cualquiera se va de finde.

En internet, la cosa también se está poniendo dura. Creo que no queda casi ningún periódico que no te reciba con un anuncio gigantesco a pantalla completa que es prácticamente imposible de eliminar. Sobretodo los deportivos. Hoygan, ¡YO NO QUIERO UNA PUTA GILLETTE MATCH 23! ¡ME ESTOY DEJANDO BARBA! Pinches pendejos weones.
¿Quieres ver un video en una página de humor? CÓMETE UN PUTO ANUNCIO. Algunos dan la opción de OMITIR ANUNCIO al cabo de unos segundos, y ahí estás tú, como un francotirador con la mano en el gatillo-ratón, dispuesto a dispararle a la cabeza al anuncio para que se quite de en medio y te deje ver ese importantísimo video de un gato cayéndose de un mueble, o un memo espichándose contra el suelo.
También están los anuncios esquineros. Teóricamente esos no molestan cuando navegas por cualquier página, pero, ¿y los que tienen el sonido activado a un volumen insoportablemente alto? Tu estás ahí, con tu paz, escuchando Mike Oldfield o a Ravi Shankar, muy zen todo, y de repente escuchas ruidos de derrapes, motores y rugidos: un wolkswagen (o la marca que sea) se está anunciando en algún lugar escondido de la web mientras le persiguen horribles criaturas de piedra. Que es lo más normal cuando conduces, por otro lado. Y a ti casi te ha dado un infarto del susto, y andas como loco buscando por toda la página el puto anuncio para quitarle el sonido… ¡si es que puedes! Porque algunos, ni quitarlo te dejan, tienes que oírlos una y otra vez, es el precio a pagar por visitar aquella web.
Esto me jode especialmente, porque entiendo que la publicidad es casi la única fuente de ingresos en internet. Yo mismo estoy preparando un proyecto de página web y ya veo que la única forma de mantenerla es con publi. Pero cojones. Es horrible. Me estoy volviendo loco con tantas marcas.
Ahora hasta las estaciones de metro son publicidad. A la de Sol le han puesto apellido de smartphone. Esto será una avalancha, amigos, todo vendrá patrocinado. Las estaciones, los aeropuertos, los equipos, todo eso ya ha empezado, pero será peor. Irás a misa y las Hostias vendrán patrocinadas. Pronto serán las capitales de provincia. Y hasta los países. Y en algunos casos quedaría hasta bien: con lo cutre que suena a estas alturas la palabra “España”, podríamos cambiarla por Iberia. Nos pagarían una pasta con la que salvar bancos, y a fin de cuentas los griegos ya nos llamaban así.
Está claro: la vida es aquello que acontece entre un anuncio y el siguiente, en todo tiene que haber dinero de por medio, dinero dinero dinero dinero dinero. Hostia ya con el dinero. No queda lejos el día en que la selva amazónica se tale de forma que desde el espacio se advierta el logo de Coca-Cola. O que tres millones de niños chinos salgan un momento de la fábrica para dibujar con sus cuerpecitos el logo de Nike. Así se financiaría la Estación Espacial Internacional, cuya cubierta debería pintarse con trademarks de reconocido prestigio, por supuesto.
Otra opción para seguir volviéndonos locos sería dedicarle tus hijos a una marca. Piénsalo. ¿Qué coño es toda esa gente sucia y vaga pidiendo una Renta Básica? ¡Lo que tenemos que hacer es tatuarles a los bebés una marca comercial en la frente! O bautizarlos con ella, si te dan miedo las agujas. María de la LibertadDigital Sánchez Ochoa. Y te ganas 100 euros al mes de por vida. No está mal, ¿eh?
¡NO LO AGUANTO MÁS! ¡ME ESTOY DESQUICIANDO! Creo que si vuelvo a ver a otro ciudadano coaccionado por Carmen Machi voy a coger un subfusil y me voy a liar a pegar tiros. Aunque para pagar a mis abogados debería realizar la matanza con un cartel promocionando la empresa armamentística de nuestro nuevo ministro de Defensa. Dios mío, tengo que huir al campo.

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4 comentarios en “Odio la publicidad y especialmente a Carmen Machi

  1. Javier, como de costumbre, estás “sembrao”. Todos los días miro tu blog a ver si has escrito algo. Magnífico éste último de la publicidad.
    Ánimo, y a seguir.

  2. Yo sólo puedo decir, parafraseando a José Coronado, antecesor de la Mofletes de Ardilla Bellotera Machi que: “me renuevo por dentro” en Activia y en su deforme promotora. Me tiene negra, ¿iba ciego de alguna sustancia ilegal el publicista que tuvo la peregrina idea de contratar a esta señora?

  3. como me reí! sobretodo sintiéndome identificada en lo de francotirador tenso en “omitir anuncio” y en los anuncios con sonido camuflados!! si quieres ver cumplido tu apocalipsis, te recomiendo ver la peli “idiocracia”! un saludo!

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