Cinco razones por las que ABC es el mejor periódico para los memos del mundo

¡Hola amigos! Andaba yo hoy navegando por la prensa diaria cuando me he encontrado un artículo que me ha dejado muñeco. Sencillamente, no he podido reaccionar, mis pupilas se dilataron, se me aflojaron los esfínteres y un torbellino de locura monárquica multicolor atravesó mi cerebro hasta licuarlo. El artículo en cuestión podéis leerlo aquí, y por aquello de citar las fuentes de forma específica, diremos que se publicó en ABC el 11 de marzo de 2012 y lo firma un tal Ramón Pérez-Maura. Básicamente, es un intento de justificación racional de la monarquía, argumentado en torno a cinco puntos que se suponen de peso y que, una vez leídos, no constituyen más que una de las mayores gilipolleces que se han escrito este año. ¡Vamos a comentarlos, verás qué risas!

“1 La Monarquía representa la pluralidad de identidad y la constante renovación dentro de la continuidad
La democracia exige el cambio cíclico de gobernantes. Ningún partido puede estar permanentemente en el poder y la alternancia es un componente básico del sistema. Pero en ese mismo sistema, el Monarca puede y debe representar los valores de un país en el que ostenta la jefatura del Estado. Y al representarlos se convierte en un elemento de convergencia entre diferentes intereses de identidad política y étnica. Un Rey de España que ostenta títulos como Rey de Castilla, de León, de Aragón, de Navarra, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Córdoba, de Murcia, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de Conde de Barcelona y de Señor de Vizcaya, por hablar sólo de los territorios que hoy son españoles o aspiramos unánimemente a que lo sean, necesariamente es visto como una referencia incluso por quienes no necesariamente se sienten españoles.

El título de este argumento es bastante ambiguo, así que debemos adentrarnos en el texto para averiguar qué quiere decir este señor. Empieza la cosa con una definición de democracia en la que se da por hecha la “alternancia en el poder”. Hasta ahí es correcto, todos sabemos lo que suele ocurrir durante una segunda legislatura. Aunque eso de alternancia a mí me suena a bipartidismo claro. Es decir, que hay dos grupos que se DEBEN ir pasando el poder, y el resto no sirve para nada, sólo para tocar los cojones. Pero lo bueno de este párrafo es su concepto del rey: como es rey de muchísimos reinos diferentes, pues eso es un nexo de unión entre toda esa gente. Pim pam. Es decir, hasta la gente que odia tener un rey, debería estar contenta, porque al menos se pueden quejar de tener un rey. Efectivamente es una referencia, no te diré que no. También me ha gustado lo de “territorios que hoy son españoles o aspiramos unánimemente a que lo sean”. Que quede clara la unanimidad. Todo el mundo quiere ser español, aunque muchos catalanes, vascos, y demás incautos no se dan cuenta. Pero dentro de ellos también hay un auténtico ESPAÑOL luchando por salir.

“2 La Monarquía es un sistema más moderno
La República es un sistema más natural; es decir, es más elemental, más retrasada. Toda la civilización es una resta a lo natural. Todo lo que es más natural es más inferior. El reparto comunal de los bienes es más natural que la propiedad. Toda la civilización —los Reyes, la propiedad, el contrato matrimonial— implica un elemento de modernidad y es complicación y artificialismo, sobrepuestos, como freno y límite, a esas naturalidades. Como son también añadiduras a lo natural la educación, los modales o la corbata. Y precisamente por la elaboración y decantación a través de los siglos que conlleva una Monarquía, hay que entender que no está en la mano de cualquier pueblo tener una Monarquía, pero sí lo está el tener una República. Una revolución se hace en 24 horas; una Monarquía resulta de la decantación de los siglos.

Este párrafo es “lo más”. De verdad. El título ya acojona. Porque decir, así en frío, que la monarquía es un sistema más moderno, es, no sé… como decir que escribir cartas con pluma y sellándolas con lacre es un sistema de comunicación más moderno. En cuanto a la redacción del texto, parece escrito por alguien que perdería en la primera ronda de “sabes más que un niño de primaria”. Pero antes de juzgar leamos los argumentos.
Según este señor, el mundo se divide entre lo NATURAL (que viene por intuición, innato al hombre, cercano al animalismo) y lo ARTIFICIAL (que es pura construcción humana). Según este señor, lo natural es “más peor” y lo artificial es “más mejor”, porque está más humanizado, es menos animalesco. Viendo como se comportan algunos hombres, y cómo lo hacen algunos animales, me atrevería a poner en duda semejante afirmación, pero no quiero precipitarme, sigamos el texto.
Asumiendo que lo natural es feo y lo artificial es majo, este hombre opina (y sentencia como si su palabra fuera la palabra de Dios. Es decir, que Dios es columnista del ABC) que un reparto comunal de bienes es más natural que la propiedad privada, y por tanto, es peor. Porque es más fácil. Ni se le pasa por la cabeza que también es más justa. Gazapillo. Pero a partir de aquí se pone a mentir y a confundir.
Mentir, porque es mentira eso de “no está en la mano de cualquier pueblo tener una monarquía”. Todos los putos pueblos del mundo han tenido un jefe no designado al que han llamado, en su idioma, “rey”. Un jefe que se ha autoimpuesto. Es algo que ocurre en todos los pueblos que tengan entre ellos a un matón. Y si ahora no todos los pueblos lo tienen, es porque le han decapitado, o le han pegado una patada en el culo. Según las perrerías que les hubiera hecho. En cambio, no está en la mano de cualquier pueblo tener una república. Porque en muchos de esos pueblos, los reyes lo impiden.
Y confundir, porque su último argumento es falaz. Dice que una revolución la haces en 24 horas, pero una monarquía es cosa de siglos.
Pero es que una revolución no es un “sistema de gobierno”. Es un arranque de ira que destroza ciudades y aniquila al sistema de gobierno. Es lo mismo que hacen los reyes a los que no les tocaba reinar y se cargan a su adversario: también lo hacen en 24 horas, y sin decantación alguna.
Por otro lado, reconozco que me ha encantado eso de la decantación. De primeras piensas en las depuradoras de agua, que por decantación separan el agua limpia de la mierda. Aunque en este caso, el papel de mierda lo hace la monarquía, ya que es un elemento artificial entremezclado con el agua natural que es la población. ¿No? También puedes tomártelo como que una monarquía es como un buen vino, que mejora con el paso del tiempo. Pero en todas las bodegas monárquicas acaban produciendo vinagre. ¿Qué es, sino, Carlos II el Hechizado? ¿Qué son todos aquellos reyes locos y psicópatas que nos han gobernado?

“3 La Monarquía permite la independencia
El sucesor o Príncipe Heredero, igual que su padre o pariente el Rey, no puede ser utilizado por políticos, ya que debe su condición a la naturaleza; está designado desde que nace y la nación lo conoce como tal anulando luchas por el poder en la cúpula. En una época racionalista como la nuestra, puede parecer anacrónico el principio hereditario: se basa en la parte física del hombre que el racionalismo e idealismo desprecian y que nuestra sociedad cultiva sin medida.
Pero en realidad el cuerpo es tan humano como el espíritu, y la herencia es la única forma de designación de jefe de Estado que no es manipulable, lo que inviste al Rey de independencia, la condición más importante en su función. Lo que da un valor inigualable a la Monarquía es la herencia en la jefatura del Estado por la independencia de que le dota la condición hereditaria. Y la condición hereditaria ha de darse dentro de una familia. Es lo que el político y diplomático francés Charles Benoist resumió en la máxima «una dinastía, siempre la misma, en una Monarquía siempre renovada».
Como sostenía don José María Pemán en sus «Cartas a un escéptico en materia de formas de gobierno»: «Por mucho que se aguce el ingenio no se encontrará jamás ninguna forma de transmisión inmediata, sin intervalo ni solución de continuidad, comparable en claridad y rapidez a la transmisión familiar de padre a hijo. Por eso todos los fundamentos sociales que requieren características de continuidad y permanencia tienen histórica y científicamente carácter familiar; por eso “el padre” es la gran palabra sillar e inconmovible que aparece escondida en la raíz etimológica de todo cuanto designa algún sostén fundamental de la sociedad humana. A cosa de padre suena la patria, que es la nación; y el patrimonio, que es la propiedad, y el patriarca, que es la autoridad. A cosa de padre tiene que sonar también, si no en su nombre, en su realidad entrañable, la mejor forma de Gobierno», la Monarquía. Y para rematar su idea Pemán concluye: «La familia, que no el individuo, es secularmente el sujeto de la propiedad, de la preeminencia o del honor. ¿Qué tiene de extraño que sea también el sujeto del Gobierno?» Y fuera de la herencia, no hay otra salida que la elección, con sus condicionantes de dependencia, incluso servilismo y de busca de beneficio en el plazo de poder.”

El título del tercer párrafo es un canto a la ironía. Vamos. Que se lo pregunten a los independentistas.
Pero bromas aparte, entendemos a lo que se refiere. Viene a decir que como el siguiente rey ha salido del semen de su padre (es encantador cómo esta gente olvida el componente femenino que requiere todo hijo) no hay manipulación posible por parte de los jefes democráticos (a los que, por el tono del texto, se entiende como malvados y egoístas, ciegos en sus luchas de poder). El siguiente rey, en fin, sabemos que ES EL REY. Sin más. Sin pensar. Lo es porque lo es. Y punto.
Aquí el autor se autocontradice, porque esa “imparcialidad cojonuda” del rey viene de la naturaleza. Pero, ¿no habíamos quedado que lo natural era lo más peor? Siguiendo los argumentos de los puntos anteriores, ¿no deberíamos decir que esos políticos corruptos que quieren manipular al rey pero no pueden son más modernos? Me estoy confundiendo…
También dice que es el sistema más rápido de cambio de gobierno. Otra falacia. Bueno, no, es directamente una memez. Sería cierto si un presidente de la república fuera vitalicio y, a su muerte, hubiera que hacer campaña electoral, votar, etc. Pero los presidentes suelen dejarlo (o ser expulsados) del gobierno antes de morir. ¿Cuantos presidentes conocéis que hayan muerto? Pocos. ¿Y cuantos expresidentes? Cientos. ¿Entonces? ¿Dónde coño está el problema?
Además, lo pintan como si en una monarquía nunca hubieran problemas sucesorios. Supongo que este hombre no se ha leído un libro de historia en toda su vida, porque vamos. Desde la Edad Media, la historia de España está plagada de reyes que han muerto sin dejar descendencia, o con la descendencia tan poco clara que se han provocado guerras y caos durante años. Es decir, que este es otro ARGUMENTO DE MIERDA.

“4 El peor Rey es mejor
La condición humana es impredecible. La historia de todas las monarquías que en el mundo hay o hubo ha generado buenos y malos Soberanos. Y con frecuencia no han sido los peores los que estaban en el trono en el momento de un cambio de régimen. Pero la Monarquía ha evolucionado con el concepto de soberanía nacional y hoy en día, en Occidente, forma parte de regímenes constitucionales. En un sistema constitucional —como, por ejemplo, el español— la potestas de la que dispone un Rey está muy limitada.
Y un mal Rey tendría pocas posibilidades de hacer daño a la nación precisamente porque sus poderes están muy circunscritos. En cambio un buen Rey se va llenando de auctoritasgracias a su forma de reinar —de ninguna otra manera puede lograr esa autoridad—. En cambio un mal presidente de una república está constantemente actuando para conseguir dar continuidad a su labor; con frecuencia intenta desbordar sus competencias para justificar su presencia al frente del Estado y genera crisis como la que acabamos de vivir en uno de los países europeos más relevantes donde nos hemos enterado de quién era el presidente por su corrupción y su dimisión tras meses negándose a aceptar sus responsabilidades.

De este punto quiero resaltar esa genial mayúscula al decir Rey o Soberano. No hablan de un brandy, no. Hablan de un Monarca. En Mayúsculas, porque es Más Mejor.
Y dice que es mejor porque tiene poco poder. Así, si sale bueno, la gente lo quiere, y si sale malo, pues no puede joderla demasiado. A la vista de los logros españoles del último milenio nadie lo diría, pero en fin.
Y argumenta que un mal presidente de república (esto va en minúsculas, porque es más peor) intentará perpetuarse y puede hacer daño.
La conclusión de este señor, entonces, no es establecer mecanismos para que la población pueda expulsar a un mal presidente, sino que es mejor tener un mal rey que no pueda joderla demasiado. Claro que, si su poder es tan limitado, ¿qué ocurre cuando el rey es malo y el presidente también? ¡Eso es un doble whopper!
Por otro lado, ¿para qué coño querría nadie tener un jefe de estado que casi no puede hacer nada, y que lo poco que puede hacer lo puede hacer mal?Porque recordemos que no es el mejor para el puesto, sino el que toca, porque le ha parido su madre…

“5 No es el sistema perfecto; es el mejor posible
Si es relativamente fácil diferenciar entre los políticos que piensan siempre en las próximas elecciones y los que piensan en las próximas generaciones cabe afirmar, a priori, que de natural, el político sometido a las urnas tiene que pensar en las próximas elecciones mientras que para el Príncipe es más fácil pensar siempre en las próximas generaciones. Porque el Rey es el diputado de todos: los que votan a unos, los que votan a otros y los que no votan. El hombre es capaz de entender los principios universales, y como consecuencia, a veces, piensa que existen en el mundo creado: grave error, pueden habitar su entendimiento, impulsar su voluntad, pero no son aplicables porque son entes de razón.
Le hacen buscar la perfección, mas se equivoca cuando ajusta normas a entelequias. La Monarquía hereditaria no es la pauta perfecta para el gobierno de la sociedad, es, nada más y nada menos, la mejor posible para el gobierno de unos seres limitados. Y la distinción entre límite y perfección es clara, pero se olvida a menudo. Recordemos el ejemplo clásico: el mulo no entiende un silogismo, pero no es por imperfección del silogismo, es por limitación del mulo, que es, sin embargo, un perfecto mulo sin saber la teoría del conocimiento.
Terminemos con un sentimiento. Irracional y, quizá por ello, muy cierto. Decía don José María Pemán en la obra citada: «Al lado del Carlos V de Tiziano, un presidente de República tiene un cierto aire de retorno, no diré que hacia el jefe de tribu, pero sí hacia el alcalde pedáneo o el juez de paz». Esa afirmación es de 1937. A muchos nos parece plenamente válida.

Cuando leí la quinta entrada, no me podía creer el título. ¡Pangloss ha vuelto! ¿Es que en ABC se piensan que en este país nadie ha leído a Voltaire? ¡Con Cándido se meó en el mejor de los mundos posibles hace ya casi tres siglos!
Pero vayamos al turrón.
El primer párrafo es como una versión monárquica de Matrix, en el que los políticos viven en realidades paralelas fundamentadas en las siguientes elecciones que toquen. Hasta ahí, puedo estar de acuerdo. Pero de ahí deduce que el rey, como no es elegido, sino que está ahí para siempre jamás (a menos que lo maten a él y a sus descendientes), piensa en clave universal, en el bien de las futuras generaciones. Es decir, para el autor del artículo el rey no es nunca ni codicioso, ni imbécil. Los reyes NO PIENSAN NUNCA EN SU PROPIO BENEFICIO. Claro, supongo que porque no tienen necesidad, ya que nacen con todas las ventajas de serie.
En un alarde literario, el autor de este memísimo texto hace una comparación con burros. Viene a decir que la monarquía es el mejor sistema para la gente limitadita (que somos nosotros, tú y yo), pero que no es culpa nuestra ser cortitos. Y que si nosotros no entendemos que un rey es “lo más mejor” no es porque no lo sea, sino porque en nuestra naturaleza de tontos del culo está el no comprender que un rey es “lo más mejor” que nos podía pasar.
Y para rematar la faena y llevarse las dos orejas y el rabo, el autor acaba su columna con una frase de 1937 en la que un tío dice que cuando se va a un museo a ver cuadros, los reyes como Carlos V aparecen majestuosos y los presidentes de las repúblicas tienen aire a jefe de tribu o a alcalde de pueblo.
A lo mejor es porque los reyes tenían dinero de sobra para pagar a los mejores artistas de cámara. A lo mejor es porque posaban con brillantes armaduras, distinguidos pelucones y capas de piel. A lo mejor es porque a ningún presidente de república se le ocurriría peinarse como Carlos V ni posar sobre un caballo con gesto de mando.

En resumen: que de todos los argumentos que da el señor Pérez-Maura, la mitad son falsos y la otra mitad son estúpidos.
Pero eso sí, las risas que te pegas al leerlo no tienen fin.
Mi pregunta es… ¿qué ocurre con toda esa gente que aceptará sin más estos argumentos?

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2 comentarios en “Cinco razones por las que ABC es el mejor periódico para los memos del mundo

  1. Es un artículo de los de perder lectores para siempre.

    Todo es un despropósito, pero el segundo punto se lleva todas las palmas habidas y por haber. Empezando porque en nuestra historia local, geografica y temporalmente, procedemos de una organización política que se articuló primero como monarquía, vivió una época de esplendor en su república y volvió a un sistema autocrático substituido por otros varios tras su caída. Lo que es Roma. La república anterior a la monarquia. Para qué queremos saber historia o antropología, eso sí que es antiguo.

    Hablar de estabilidades con hermanos matándose entre ellos, cambios dinásticos, ni quito ni pongo rey y alguna guerra sucesoria que deja a los países hechos unos zorros es como para quitarle al autor el título no ya de bachiller, sino el de educación primaria.

    Se recordará como uno de los artículos más ridículos que haya publicado el ABC o la prensa española.

    1. La verdad es que cuando me lo leí me quedé de una piedra. Al final hay que tomarlo a cachondeo, pero en realidad es muy jodido que existan teóricos, a fecha 2012, que puedan argumentar toda esta sarta de barrabasadas. ¡¡¡Y publicado en un diario de tirada nacional!!! El problema no es que este hombre piense, sinceramente, así. El problema es la gente que lo lea y diga “vaya, pues visto así…”

      El texto me recordó al Manifiesto de los Persas, con el que los conservadores le dieron la bienvenida al hijoputa de Fernando VII. Ese que se pasó por los cojones nuestra primera Constitución (que de todos modos era bastante carca). Es como vivir en el túnel del tiempo, constantemente nos envían de vuelta al XIX con un borbón como jefe de estado, dos partidos parecidos pasándose la pelota y perdiendo el tiempo, y la gente deambulando por la vida sin proyectos serios de país ni nada que rascar.

      Gracias por tu comentario, cuando leí la primera frase pensé “mierda, un monárquico cabreado”. Para mi es un honor tenerte por aquí, te he seguido a menudo desde que te descubrí gracias a Vicisitud y Sordidez.
      Un saludo!!

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