Nuestra crisis sistémica IV – Últimos precedentes y conclusiones

Es hora de ir acabando. Quedan dos precedentes más, dos muy importantes y que debemos analizar con cuidado, porque pueden ser algo ambiguos. Y luego casi cerraremos el tema con las conclusiones. Nos quedarán para el último post (que intentaré colgar hoy mismo) las previsiones. Porque, al fin y al cabo, si estamos perdiendo tanto tiempo escaneando el pasado una y otra vez, es para intentar saber qué nos ocurrirá a partir de ahora.

5) CRISIS DE SUBSISTENCIA: Hablamos de crisis de subsistencia cuando la población base pasa hambre o sufre muertes masivas e indiscriminadas.
Esta es la que menos pinta tiene de ocurrir hoy en día, y al mismo tiempo, es uno de los factores más influyentes en las crisis sistémicas. Con lo cual, si hoy no existe un peligro de crisis de subsistencia, podríamos relajarnos y asumir que no estamos, pues, en un torbellino tan brutal como temíamos. De hecho, creo que la aparente inexistencia de un problema de subsistencia es lo que hace que tantísima gente esté aún en sus casas, siguiendo el statu quo y postergando el abordaje de los problemas del siglo. Pero de todos modos, hagamos un repaso a los precedentes, no sea que nos llevemos algún disgusto.
En Roma, la mortandad alcanzó niveles brutales a base de guerras y hambrunas, y varias epidemias se esparcieron por todo el imperio en los últimos siglos. El derrumbe de las estructuras políticas (e incluso cívicas) facilitó esto.
En la Edad Media, Occidente vivió su mayor crisis de subsistencia con la Peste Negra. Pero si ésta hizo tantos estragos es porque para entonces, toda Europa se moría de hambre. Los campos estaban agotados. También parece que la fase climática cambió, entrando en una época de menor temperatura que, irremediablemente, afectó a la agricultura, sobretodo del norte.
Las revueltas durante el absolutismo, ya dijimos que venían disparadas por la desigualdad económica. Cuando la turba pasa hambre, las ideologías que proponen cambios siempre son bienvenidas y estallan las revueltas.
Pero hoy… hoy aún no parece que vivamos crisis de subsistencia alguna. Crecen los millones de pobres en EU y USA, pero como aún hay millones no-pobres, la cosa se camufla. Perdemos poder adquisitivo casi todos, pero hambre, de momento, hay muchos que no pasamos. Aunque es preciso hacer dos matices.
En primer lugar, sí que hay crisis de subsistencia en el capitalismo, sólo que por ahora no nos afecta a nosotros: hablo de las hambrunas africanas. Hay un grupo en Facebook que cuelga noticias diarias sobre esta burbuja alimentaria. Sencillamente, las élites están matando de hambre a millones de personas (toneladas de niños) para enriquecerse y perpetuar el sistema. Es lo mismo que han hecho siempre, pero a una escala global que debemos comprender. La gran innovación del capitalismo moderno respecto a sistemas anteriores, lo que lo hace tan perpetuable, es que ha desplazado la explotación CHUNGA a continentes que no podemos ver, y, con una ínfima parte de esa riqueza explotada, nos han dado a nosotros, los ciudadanos occidentales, un confort y una calidad de vida con la que tenernos contentos. Si el mundo fuese un gran reino, hoy día el rey son las empresas, los barones los políticos, y nosotros somos la nobleza rural. La base social sigue explotada, pero no la vemos. Y, por tanto, no percibimos que exista un problema. A pesar de que el terrorismo internacional que de tanto en cuanto nos golpea, tiene ahí su origen.


El segundo matiz viene con la tolerancia que una sociedad desarrolla ante las penurias. Cada revolución social ha representado un avance respecto a la anterior, asumiendo que lo conquistado anteriormente es irrenunciable. Un siervo medieval nunca habría aceptado volver de forma generalizada a la esclavitud, y un ciudadano revolucionario no aceptaría una servidumbre. Hoy, hemos ganado sanidad general, hemos ganado seguridad vital y alimentación abundante. Aunque es evidente que si llega una hambruna nos tiraremos todos a la calle, quizá no haga falta llegar a eso. ¿Qué ocurriría si los casos de muerte por falta de recursos sanitarios, que ya han empezado a ocurrir, se generalizasen? ¿Aceptaríamos que “son tiempos duros”? ¿Puede sostenerse aquí un cierre de farmacias? El impulso de nuestros padres era que, miraban hacia atrás, hacia su infancia, y veían más escasez donde luego habría abundancia. ¿Qué ocurrirá cuando percibamos que cuando éramos jóvenes se vivía mejor? ¿Acaso no está ocurriendo ya?

6) CRISIS EN LAS COMUNICACIONES: Decimos que ocurre una crisis de comunicaciones cuando un nuevo sistema se incorpora al viejo, revolucionando el concepto mismo de la comunicación que se tenía hasta entonces. Y esto es importante, porque los límites de una sociedad avanzada los marca exclusivamente su método de comunicación.
Ésta no sigue el mismo ritmo que las otras crisis. De hecho, va a un poco a contrapié. Pero está muy relacionada con todo lo que hemos hablado. La primera de estas crisis ocurrió con la generalización de la escritura, y su efecto fue tal que las tribus de organización simple desembocaron en una sociedad estructurada y con memoria histórica. El siguiente cambio se saltó el Imperio Romano para nacer durante la crisis feudal: la invención de la imprenta. La posibilidad de replicar libros (pensamiento) en masa cambiaría la estructura cultural, en aquel momento monástica. Conllevó una mayor expansión de las ideas y, por tanto, una incitación al pensamiento. Y gracias a ella hemos accedido a una alfabetización y educación generalizada (más o menos) en todo Occidente. Fueron la imprenta, y sus folletos, los que lubricaron la revolución francesa.
Y hoy, hemos dado el siguiente paso. No sé si somos totalmente conscientes de lo importante que es internet. Es una nueva fase en nuestra comunicación, nos permite la ubicuidad, la multiculturalidad, la inmediatez. Lo sabemos todo al momento, podemos comentarlo con cualquiera al otro lado del mundo. Ideas de culturas muy diferentes se mezclan, y a día de hoy tenemos pruebas de cómo la sociedad anda más avanzada que sus gobiernos. Que las élites intenten apoderarse de los contenidos para adormecernos (por ejemplo, la inacabable sarta de chorradas y mierda superflua que echamos en el facebook) o prohibirlos (censura directa, o Ley Sinde, que parece una queja de piratillas pero es algo muy serio) es una reacción totalmente normal a tenor de los antecedentes.

CONCLUSIONES
Éstas me parecen las seis monocrisis más importantes a la hora de desencadenar una crisis sistémica. La tabla comparativa es elocuente:

Posiblemente existen más facetas que comparar, pero ya hemos liado demasiado la cosa, sobretodo considerando que todas éstas se relacionan, afectan y retroalimentan unas a otras.
Si me lo preguntaran en un examen, yo diría que estamos en una situación equivalente (no digo igual, digo equivalente) a la de las anteriores. Por suerte, no contamos sólo con mi opinión, que no vale una mierda. Ya son varios los historiadores y economistas de renombre que lo cantan, advierten y gorjean desesperados. Y saber que esto es una crisis sistémica es utilísimo, amigos, entonces podemos hacernos una idea de por dónde irán los tiros. Partiendo de que aún no estamos en una situación crítica, podemos predecir cosas que acabarán ocurriendo igual que ocurrieron en los ejemplos anteriores.

A eso dedicaremos el último post.

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