Nuestra crisis sistémica III – Los precedentes sociales e ideológicos, los cuales suelen acabar a hostias

Hablábamos el otro día de las crisis sistémicas que han remodelado Occidente a lo largo de la historia, desde su vertiente política y económica. La idea es comparar aquellos precedentes con lo que está ocurriendo ahora. Pero si la cosa quedara en ecos políticos, esto no sería una crisis sistémica. Porque una crisis política es, en el fondo, lo más normal del mundo. ¡No en vano, el arte de gobernarnos ha sido el que peor se nos ha dado siempre! Pero aún quedan aspectos por comparar.

3) CRISIS IDEOLÓGICA: Ocurre cuando en una sociedad se extienden ideas radicalmente nuevas y/o antagónicas con el sistema establecido.

A) ROMA: Un factor que ya detectó el historiador Edward Gibbon en el siglo XVIII fue el impacto del cristianismo en la caída del Imperio Romano. Pese a que no vale como tesis única (ahora ya sabemos que juegan muchos factores juntos), la idea es importante. El cristianismo suponía una teología opuesta al politeísmo romano. Pero además, una forma diferente de entender el mundo, basado en una redefinición de los bueno y lo malo, y un nuevo concepto de la vida de ultratumba. Conforme esta religión se fue expandiendo, es evidente que la mentalidad de esa sociedad fue cambiando. Todos se iban volviendo cristianos, pim pam, en masa, como si fueran las rebajas. Y esa mentalidad mutante estaría en la base de la crisis: primero fue una forma de disidencia a la que reprimir (censura, martirios, aunque estos se han exagerado la tira), luego una amenaza que no sabían cómo tratar, y cuando fue mayoritaria las élites intentaron acoplarse a ella, creyendo que así podrían sobrevivir. Pero la conversión del Imperio al cristianismo, de mano de Constantino, no pudo salvar un sistema carcomido en todos los frentes. Y, de hecho, al sustituir al statu quo precedente, se convirtió en un acelerador de la crisis. Casualidad o no, el cristianismo fue el eje sobre el cual se articuló el siguiente sistema, el feudal.

B) FEUDALISMO: En este caso ocurrió lo mismo: enredada entre las patas de la crisis económica y la política, había agarrada una crisis ideológica de cojones. El catolicismo empezaba a ser inaguantable, y las herejías se multiplicaron hacia el siglo XIII. Cátaros, valdenses o husitas, que fueron quemados en su mayoría, y también franciscanos, que fueron asimilados por el poder ideológico. Esto me parece muy curioso, porque es un reflejo de lo que acabó haciendo Constantino con el cristianismo: absorber una disidencia descontrolada. El problema que tuvo la Iglesia aquí fue que la disidencia estaba tan desorganizada como los miles de reinos de mierda que pululaban por Europa. Su política no pudo ser global: no podía asimilar veinte disidencias diferentes. En contrapartida, esa disidencia tardó un huevo en organizarse, de ahí que tardara tantos siglos en confluir en forma de protestantismo. Esto es muy importante, porque de esta crisis ideológica/religiosa surgieron muchas de las guerras que reforzaron la necesidad del absolutismo frente al cacao feudal. En España fuimos especialmente víctimas de ello, con las putas guerras de los Austrias, ahí perdidos entre un mar de protestantes defendiendo el catolicismo.
Pero lo más importante no es la fractura de una religión (que sólo sería el marco) sino la crisis de pensamiento en la que se fundamentaba. Fue la crisis que trajo el Humanismo. De nuevo, una redefinición del ser humano, un replanteamiento del modo de vida, de cómo relacionarnos con nosotros y con el mundo. Cambió el arte, cambió la literatura, cambió la filosofía.

C) ABSOLUTISMO: Más de lo mismo. El Humanismo de finales de la Edad Media fue desarrollándose lentamente hasta explotar en la Ilustración, que jugaría un papel fundamental en la crisis absolutista. La ciencia debilitaba a la religión, y el razonamiento a la monarquía. A fin de cuentas, se decían, ¿por qué tiene que gobernarme ese tío? ¡Si todos los humanos (blancos) somos iguales! Hay un texto muy divertido del conde de Mirabeau que dice “el rey es un asalariado, y el que paga tiene derecho a despedir al que es pagado”, con dos cojones. Sobretodo considerando que Mirabeau era un fullero que trabajaba en secreto para el rey. Cuando acabaron las sangrientas revoluciones, cogieron el poder unas nuevas élites sostenidas, precisamente, por ese nuevo pensamiento.

D) HOY: Hoy parece estar desarrollándose un fenómeno similar. Es demasiado pronto aún para verlo extendido, pero creo que no soy el único en notarlo: proliferan blogs, libros y artículos periodísticos con un nuevo aire, con inquietudes que hacía tiempo que no nos sacudían. (Cuando averigüe cómo coño se ponen links en WordPress, iré colgando los más interesantes que he encontrado y que encontraré). Vuelven a ponerse sobre el tapete temas que hemos postergado ya durante demasiado tiempo: distribución de la riqueza, formas de gobierno, y formas de detener esta alucinante carrera hacia el precipicio medioambiental. Que siempre lo vemos lejísimos, y nos olvidamos de que este planeta es el único hogar que conocemos. Se habla de lo que Carl Sagan llamaba el “pensamiento planetario”: una percepción global de la humanidad como especie en sí misma. Con todo lo que ello implica a nivel de explotación y distribución de la riqueza. Ojo, se habla de finiquitar el capitalismo, ponerle sensatez al consumo, e invertir en lo auténticamente necesario. Esto, hace cinco o seis años, era anatema decirlo. “¡Ya están los comunistas y los verdes tocando los cojones!”, decíamos todos, y cómo habrán ido las cosas que ahora hablan de ello renombrados pensadores mundiales (que son generadores de opinión). Y cómo habrán ido las cosas, para que este discurso del incombustible Julio Anguita, pronunciado en 1999, bien pudiera haberlo gritado ayer. Desde muchos frentes (comunistas, humanistas, también fascistas, caso Breivik) se está atacando a la ideología dominante.
La respuesta de la élite hasta este momento ha sido el de la sordera. Es decir, en las discusiones políticas, nunca hay una alternativa sobre la mesa, la ideología pujante está vetada. Sólo se habla de ellas en círculos marginales, de gente pobre que, seguramente, estará en paro, por culpa suya, que son unos gandules. Hijos de perra. Con el mundo de oportunidades que hemos creado para ellos.
Otra de sus reacciones está siendo la radicalización de posiciones: ejemplos como el de Newt Gingrich proponiendo que los niños pobres de 9 años deberían trabajar limpiando la escuela para pagarse los estudios. O diciendo que Palestina es un país inventado para atacar Israel, lo cual es, no sé, como el colmo del sarcasmo. Políticos propios y foráneos diciendo en voz alta, con todas las letras, que hacer un referéndum es intranquilizar a los mercados, que sólo estorba, que no debe consultársele a la gente. Sí, nos están llamando inútiles y despojados, amigos. Y aquí empiezan a haber muchas cabezas que se les oponen.

El tiempo dirá si, como Constantino, algún político desesperado querrá abrazar esta nueva ideología y hacerla paradigma. O, quizá, enviarán a la caballería, como los monarcas absolutos, y rodarán cabezas.  O puede que todo esto quede en nada y la nueva fase deba esperar otro siglo más o dos, temporalmente aplastada por el statu quo:

¡Corred, amigos! ¡Ya están aquí!

4) CRISIS SOCIAL: Ocurre cuando algunos factores, internos o externos, desequilibran en exceso el entramado social. Y el desequilibrio acaba casi siempre a hostias. El detonante suele ser económico, y el trasfondo muchas veces está ligado a la crisis ideológica que acabamos de ver.

A) ROMA: A partir del siglo III, en Roma empezaron a levantarse los que llamaron “bagaudas”. Campesinos, esclavos, tiraos, formando ejércitos, saqueando tierras, conquistando ciudades y derrotando legiones. Al final los aplastaban a todos, pero puedes imaginarte el estado en el que se encontraba el Imperio. El detonante de estas revueltas era la desigualdad social extremada. Los potentados romanos, la élite, tenía riquezas en exceso, y los indígenas iban rollo vagabundo, así que empezaron a matar a los ricos. Así de sencillo. A este descontrol social también hay que sumarle la inmigración de las tribus del norte y este de Europa. ¡Aquello estaba lleno de sin papeles! Era una sociedad tan cambiada, que hubo de romper con su sistema para poder evolucionar.

B) FEUDALISMO: En esta crisis no hubo grandes revueltas, posiblemente porque no quedaba nadie vivo. La Peste Negra, que rapó el continente al uno, aligeró el equipaje, y la Guerra de los Cien Años hizo el resto. Eliminado el exceso poblacional, la sociedad pudo recolocarse sin demasiados disturbios: todos dejando el campo, pasando a las ciudades, haciendo resurgir la cultura urbana europea.

C) ABSOLUTISMO: Esta crisis social fue muy jodida: revolución inglesa, revolución americana, revolución francesa. Hasta aquí tuvimos la nuestra, aunque fue bastante más cutre. De nuevo, el detonante fue el creciente desequilibrio económico. Demasiados pobres para tan pocos ricos, otra vez. Y como las élites siempre se aferran al poder, pese a saber que acabarán muertos si no lo sueltan, pues empezaron a rodar cabezas de reyes, y por el camino, quemadas unas cuantas iglesias y casas de nobles. Aquí va totalmente de la mano de la crisis ideológica de la Ilustración y el liberalismo.

D) HOY: ¿Hace falta listar todo lo que llevamos? Quedémonos con lo más reciente: huelga francesa de varios meses que deja a Sarkozy casi sin gasolina y cogido por las pelotas. Terrorismo de extrema derecha. Primavera Árabe, en cierto modo vinculada a nuestra crisis occidental puesto que gran parte de los problemas de esa gente son, hoy día, culpa nuestra. Y luego 15M, disturbios en Grecia, el ejército en Portugal diciendo que ellos están para proteger a la gente, Londres en llamas, Occupy Wall Street, Putin en el disparadero ruso…

En el contexto económico y político que vimos en el post anterior, la expansión de nuevas ideas sociales es una bomba de relojería. Aquí la teoría de los memes queda como un guante: si son buenas y caen en el momento justo, las ideas se expanden como un virus. Está por ver hasta qué punto de conflicto social podemos llegar actualmente, pero de eso hablaremos otro día con la última “minicrisis”, quizá la más ambigua, pero creo que la más importante, y con la que iremos cerrando el tema.

A cuidarse amigos!

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