¡España ha hablado! ¿O no?

Ahora que el Partido Popular vuelve a gobernar, y con mayoría absoluta, empezaremos a escuchar tanto desde el gobierno como desde sus votantes y sus medios, aquello de “España ha hablado”, o “la mayoría de los ciudadanos ha decidido que gobierne el PP”. Estos tópicos se sumarán al resto del Póker de la Miseria, es decir, “esto está mucho peor de lo que nos pensábamos” o “son medidas duras pero necesarias y España es consciente”. Los catalanes sabemos mucho de esto, porque hace dos días que lo acabamos de escuchar en boca del rey Arturo.

Para hacer un repóker de excusas/ataques, lo siguiente que se va a decir es que “los indignados son cuatro gatos”, se hará hincapié en que son vagos y perroflautas (again) y que ellos no representan una mierda, porque, como decíamos, “la mayoría ha hablado”.
Muy bien. No entraré en valoraciones sobre el 15M, eso para otro día. Pero sí vale la pena preguntarse si realmente “la mayoría ha hablado”. Con los datos de cualquier periódico en su edición del día 21 de Noviembre del 2011, podremos contrastar que NO.
(Puesto que son números largos, redondearé las cifras para una mejor visualización del argumento. Aquí y aquí tienes un par de diarios con los datos exactos. Si no te valen, búscate otros, los hay a patadas. En caso de que me haya colado con alguna cifra, indicádmelo y corrijo rápido).

El censo electoral, es decir, los españoles que podían votar el día 20, era de 34.366.000 personas.

La participación ha sido del 71,29%, es decir, 24.591.000 personas.
Eso nos deja una abstención del 28,21%, o sea, 9.710.000 personas y unos votos en blanco y votos nulos que han recogido 318.000 y 333.000 personas cada uno.
Así pues, primer tema: unos diez millones de habitantes se han pasado las elecciones por los cojones. Casi los mismos que han votado al PP.

Dicho esto, vayamos al reparto de votos.

El PP ha recibido 10.831.000 votos, obteniendo 186 escaños. Si miras años anteriores, verás que el PP siempre tiene diez millones de votantes. Suben medio millón, bajan otro medio, en función de lo bien o mal que vaya todo, pero en general el número es inamovible. Son los Votantes Zombi, aquellos que llueva o truene siempre votan al PP porque sí. Porque les sale de los cojones y están en su derecho. Ok.
El PSOE se ha quedado en 6.974.000 votos, id est, 110 escaños. En mi opinión, aún han bajado poco, y es que el PSOE también tiene una amplia nómina de Votantes Zombi. Aunque los suyos son menos fieles. De hecho, sería correcto decir que el PP nunca ha ganado o perdido unas elecciones, sino que han gobernado en función de si las trolas del PSOE han colado o no. Esta vez no ha sido el caso.
Y ahora empieza el baile.
IU ha sido votada por 1.681.000 personas. El premio son 11 escaños.
CIU, en cambio, ha sido votada por 1.014.000 personas y han conseguido… ¡16 escaños! ¿Cómo se entiende que con 600.000 votantes menos, consigan 5 escaños más? Pues por la ley electoral dichosa de la que todo el mundo ha hablado estas elecciones. Por ejemplo, aquí en Cataluña, CIU siempre ha rascado en los pueblos pequeños, consiguiendo una representación parlamentaria que NO ES EQUIVALENTE a la cantidad de ciudadanos que, en realidad, representan.
La fiesta sigue. AMAIUR consigue 7 escaños con 334.000 votantes, pero UPyD sólo ha sacado 5 pese a ser votada por ¡1.140.000 personas!

Y así podemos seguir con el resto de grupos, pero creo que se entiende el problema.
No tengo ganas de hacer un alegato en contra de la ley d’Hondt y las circunscripciones electorales. En primer lugar, porque ya hablo de ella en mi nuevo libro (Historia Torcida de España, que saldrá a principios de 2012). Y en segundo lugar, porque hay cincuenta blogs cojonudos donde se explica su funcionamiento (aquí tienes uno. A su autor lo descubrí hace unos días pero escribe muy bien y es sensato. ¡Y es historiador, como yo!). Aparte de en la Wikipedia, claro.

El objeto de este post, pues, no es reivindicar una nueva ley electoral. Sólo recordarles, a todos los que ahora digan (u os digan) que “España ha hablado y la mayoría ha votado al PP” que eso es mentira. La mayoría no ha decidido. La mayoría parlamentaria es una cosa, y la mayoría de la población es otra muy distinta, puesto que…

…al PP sólo le ha votado el 31,51% de la población censada.
O, dicho de otra manera: nos gobierna con mayoría absoluta y sin ningún tipo de control un partido al que SÓLO quieren 3 de cada 10 ciudadanos.

Y esto no es ser perrofláutico, ni revolucionario, ni vago, ni soñador de izquierdas.
Esto son matemáticas de tercero de primaria.
Y ahora, a reflexionar. Pero de verdad.

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4 comentarios en “¡España ha hablado! ¿O no?

  1. Sólo una puntualización, sobre los repartos de escaños. Creo que le echamos la culpa a la Ley d’Hondt de lo que, en gran medida, es un problema del reparto de diputados por circunscripciones. Normalmente, los partidos más perjudicados son los que tienen el voto repartido por todo el estado, descontando a PP y PSOE, que concentran buena parte del voto en todas las provincias.

    Para los partidos regionalistas o nacionaistas, es un chollo. Ahí está CiU, con un diputado por cada 64.000 votantes. Sin embargo, para partidos relativamente más pequeños como UPyD e IU, la mayor parte de sus votos va derechita a la basura y sólo sirven para algo los que consiguen en las provincias donde tienen más presencia. Así se explica que cada escaño les “cueste” 228.000 y 152.000 votos, respectivamente.

    El caso más grotesco de esto es el de Equo, con 215.000 votazos, se queda fuera del Congreso. Hay 5 grupos con menos votos, que además se reparten 7 escaños. Y cuando digo “menos votos”, es que el último partido que ha pillado asiento es el de Uxue Barkos, con 42.000 votantes, eso sí, geográficamente muy concentrados.

    Después, podemos discutir si la Ley d’Hondt, que sirve para ayudar a formar mayorías, es más o menos necesaria, de si el reparto territorial de escaños es o no es justo (Soria tiene 2 escaños para 80.000 personas, y Madrid 35 para 5 millones, lo que quiere decir que el voto de un soriano cuenta lo mismo que el de 4 madrileños).

    Pero si reflexionamos un poco sobre esto, o nos cargamos las circunscripciones y los partidos periféricos dejan de pintar una mierda, o aumentamos el número de diputados para que se penalicen menos los votos de partidos minoritarios, al menos, en los grandes núcleos de población. Lo que yo tengo claro, y casi todos los ciudadanos que no son canis ni tienen la web de Telecinco como página de inicio, es que este sistema se montó en unas condiciones, con la intención de formar gobiernos estables en la Transición y los dos grandes partidos no tienen ningún interés en cambiarlo porque se tendrían que olvidar de gobernar en solitario y de que los demás sean unos simples comparsas.

    En fin, bienvenido sea Mariano I el Recortador y su Santa esposa, que parece qeu se llama elvira (hubiese jurado que se llamaba Inmaculada). Para hacer más llevadero su reinado, habrá que disfrutar de la Historia Torcida de España y de los que vengan detrás.

    1. Pues tienes toda la razón, gracias por aclararlo Andrés.
      Yo es que el combo IU vs CIU me ha parecido especialmente flagrante. El de UPyD también, pero como a mí lo de CIU me toca tan de cerca, pues me ha jodido especialmente. Porque, además, da la sensación de que “esto es lo que hemos votado en Cataluña”.
      Aunque de todos modos, van a pintar lo mismo que los demás: absolutamente nada. Parece que se les jodió el pacto fiscal!! Una pequeña satisfacción que me he llevado.

      Sobre el beneficio de los grandes partidos en un sistema así, en la novela Walden 2, de B.F. Skinner, leí algo interesante:
      “-¿Es realmente importante una elección nacional? ¿Importa mucho en realidad quién gana? Los programas de los dos partidos políticos se elaboran cuidadosamente de forma que sean tan parecidos como sea posible, y cuando la elección ha terminado, se nos aconseja a todos que aceptemos el resultado como buenos deportistas. Pasadas una o dos semanas, sólo una minoría de electores se sigue preocupando por las elecciones. Los demás saben que no existe ningún peligro real. Las cosas seguirán, más o menos, como estaban. […] Si esto es así no me diga que este resultado tiene mucha importancia.
      -Aún así, es importante que el pueblo “sienta” que ha elegido el gobierno que ha querido – dijo Castle.
      -Al contrario, eso es lo peor de todo. Votar es un método que permite cargar al pueblo con la responsabilidad de lo que suceda. El pueblo no es soberano, sino víctima propiciatoria. Y hace cola periódicamente ante las urnas para renovar su derecho a ostentar dicho título.”

      Si no la has leído, está de puta madre. Y para haber sido escrita en 1948, muy aplicable a problemas de hoy día.
      En fin amigo, veremos lo que nos deparan estos años. Mariano I el Recortador, presidente del reino de Juan Carlos I el Silenciador. Tiembla Pedrín. Ayer cuando vi la marea de banderas azules me sentí teletransportado al 96. Al menos nos reiremos con los ministros.

  2. CiU tiene aproximadamente los diputados que les corresponde por porcentaje de votos, si el reparto fuera proporcional… Estoy un poco cansado de que se use ese ejemplo, cuando lo que pasa es que los partidos mayoritarios están sobrerepresentados.

    1. Hola Mankel. Efectivamente. Aquí hay un enlace con los escaños “proporcionales” https://docs.google.com/spreadsheet/lv?key=0Am-rc2Pm4dvYdC00ajlKZHA0cXNkVnVnV1lDakMzREE&toomany=true#gid=0 y CIU quedaría en 15 en vez de 16. Que, especialmente ahora, tanto da, porque ni con 15 ni con 16 podrán hacer presión.
      Tampoco he dicho que CIU deba bajar, por mucho que me parezcan un PP a la catalana. Le han votado los que le han votado, y punto, aunque de toda la vida de Dios, aquí CIU ha rascado más con menos votos, por lo de las circunscripciones que decía Andrés en el otro comentario. Pero reconoce que la comparativa con IU es sangrante.
      ¿Que no es por “culpa” de CIU? Ok. Pero la realidad del sistema es que con 600.000 votantes más, IU ha rascado cinco escaños menos.
      Esto afecta no sólo a la representación directa, sino al concepto de representación que tiene la gente. CIU se ha arrogado ser la “representación de Cataluña” en el parlamento. Y eso no es cierto. A mí, por lo menos, me jode que un murciano, un gallego, o un venusino, escuche a Durán y piense “ya están los catalanes tocando los cojones”.
      La cosa no va solo con CIU: yo vivía en Murcia cuando el famoso tripartito, y los gags humorísticos del dúo sacapuntas Maragall-Carod poniéndose coronas de espinas y tocando los cojones con el hockey, habrían sido “trending topic” de esos si hubiera estado el twitter en marcha. Lo hablaba con la gente de allí y escuchabas “bueno, es lo que habéis votado”.
      Y no era así. Mierda, a Carod le habían votado cuatro (por así decirlo), sólo llegó al gobierno porque juntando escaños les salía una mayoría con verdes y PSC.

      En fin, como te digo, en este artículo, más que meterme con CIU (que esa es “otra” guerra) lo que quiero es hacer hincapié en que se forma un parlamento que no responde a lo que ha votado la gente.
      Lo cual, estoy convencido, es fuente de conflictos sociales. Luego sale la gente a la calle, y oye, nadie se lo explica, “la gente votó”, “La gente ha hablado en las urnas”. Pero no es así. Y mil blogs explicándolo me parecen pocos.

      En España, las formas políticas están totalmente a la zaga de la realidad social y, te diría, mundial.
      Pero aquí siempre nos cuesta cambiar…

      Bueno, paro que me enrrollo, gracias por tu comentario y bienvenido!!

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