Argumentos a favor de los actos contra la visita del Papa

Hola amigos! Una de las muchas discusiones agrias que hay en este país ultimamente (y no hablemos del mundo en general) trata sobre la visita del Papa a Madrid este mes de agosto.

Cada vez que viene el Papa hay quejas, pero el ambiente actual ha hecho de esta visita en concreto un objetivo crítico. Y tiene sentido.
Vaya por delante que este artículo no va del “cristianismo”, ni siquiera de religiosidad. La espiritualidad es cosa de cada uno. Esto va de la Iglesia Católica, de muchos de sus fieles, y de los argumentos falaces que se oyen en el debate. No se me molesten los creyentes, que esto no va de ofensas sino de sentido común.

¿Por qué han saltado tantas chispas con esta visita, cuando hace poco lo tuvimos en Barcelona y no ocurrió gran cosa?

Porque el clima social ahora es tormentoso tirando a tifón, supongo. Efectivamente, gastarse una montaña de dinero público en estos tiempos de recortes sociales es un gesto que solo puede cabrear aún más a la gente. Así, han salido a la palestra los viejos temas. Hagamos un rápido repaso:

1) PEDERASTIA: Este es grave, aunque quisiera matizarlo. Se tiende a la generalización, cura=pederasta, y no es así. La proporción de los casos de pederastia entre todos los sacerdotes católicos no la conozco, pero sospecho que será inferior a la de casos de violencia de género en parejas laicas heterosexuales. Sale la pederastia no porque sea el crimen favorito de los curas, sino porque es uno de los que tienen más a mano: no se relacionan con mujeres ni hombres, viven una sexualidad complicada basada en la frustración/culpa, y trabajan a menudo con niños. A lo mejor, si los curas se casaran, resulta que el crimen más común sería la violencia de género. Eso no quita que el crimen sea horrible y la gestión de la Iglesia, nefasta. En mi opinión, no sólo los culpables deberían ir a la cárcel, sino el propio Benedicto y todo aquel que lo encubriera/suavizara. Joder a un niño no es algo que se pueda dejar pasar.

2) ABORTO: El catolicismo condena sin ambages el aborto. La Iglesia es ardiente defensora de la vida. Lo respeto. Pero entendamos todos que el asunto del aborto es, como mínimo, debatible. Porque los niños no brotan de debajo de las piedras. No tenemos extensas plantaciones de úteros en la huerta levantina de la que salen nuevos humanos pequeñitos. Y los abortistas no son unos psicópatas que aplastan embriones con sus botas para impedir que la vida se abra camino. El abortista se pregunta por qué no puede decidir sobre algo que atañe a su propio cuerpo y que encorsetará y orientará el resto de su propia vida. Una vez leí esta frase: tener un hijo no te convierte en padre, de la misma forma que tener un piano no te convierte en pianista. A veces, se me ocurre que son incluso más responsables como padres aquellos que se preguntan si es conveniente parir, a aquellos que alumbran decenas de niños al mundo porque una vez les dijeron “creced y multiplicaos”. Frase, por cierto, que se escribió en una época de la historia donde la mortalidad infantil, la maternal, y la general, obligaban a la especie a reproducirse de forma histérica para asegurar la supervivencia. Es un tema que debería debatirse, y no repudiarse, como hace el papado.

3) CONDONES: Este punto me parece el más grave. Puedo entender que a un católico le choque lo del aborto, pero lo del preservativo no es creencia. Es una estupidez. Usar condones NO ELIMINA ninguna vida. Sólo previene su aparición, amén de enfermedades muy jodidas. De hecho, a más condones, menos abortos, sería una buena baza para la Iglesia. Hay un trasfondo histórico con esto del condón y la Iglesia. En la Edad Media, el concepto de embarazo estaba basado en la medicina superviviente de la cultura griega. No se conocían ni el espermatozoide, ni el óvulo, ni los genes. A grandes rasgos: la mujer no tiene nada que ver con el niño, sólo es un recipiente. Cuando un hombre descarga su semen en ella, dentro de ese semen hay un hombrecito pequeñísimo que le irá creciendo luego a la moza dentro del chirri. Desde esta perspectiva, la Iglesia consideraba pecado cualquier vertido de semen que no acabara dentro de una vagina (es decir, una boca, un culo, una mano, el suelo… o una bolsita) porque claro, ese pequeño hombrecito que nadaba en semen moriría, frío y seco, si no encontraba una cálida matriz en la que tumbarse. Bajo este prisma, una paja es un auténtico infanticidio.  Bajo este prisma, la sodomía es un pecado porque hundes a tu hijito en mierda ajena. Bajo este prisma, echar semen dentro de un condón es como tirar un bebé a una bolsa del mercadona. Perdonadme, pero en el año 2011 no deberían siquiera permitirse (ni siquiera por razones de fe) ideas científicamente descartadas. Eso es actuar como un memo. Y diré más: miles de personas se infectan de SIDA en países de influencia católica por la puta manía de negarse a aceptar el condón. Sobre esto, nadie puede negar que la Iglesia es la principal responsable. Que los mayores defensores de “la vida” (como se autoproclaman) permitan la muerte masiva es una incoherencia que tendría gracia si no fuera por su terrible realidad. Y diré aún más: en las hambrunas africanas tiene tanta culpa la burbuja alimentaria como la superpoblación descontrolada. Que podría controlarse un poquito, de nuevo, con condones. Que no se me enfade nadie, pero esto, en manos de otro que no fuera la Iglesia, recibiría el nombre de COLABORACIÓN CON GENOCIDIO. Y no me jodáis con los consejitos. No es viable “aconsejar la contención”. Los seres humanos FOLLAN. Y punto. Es lo que hay.

4) RIQUEZA: Este tema suele aburrirme, pero es evidente que está ahí. Sin embargo, no conozco a fondo la auténtica distribución del dinero vaticano así que no argumentaré nada en plan “que vendan lo que tienen”, porque eso es demagogia barata. ¿A quién coño se lo van a vender? ¿Y una vez vendido? El problema de la miseria mundial no es de la Iglesia, sino de Occidente. Que no niego que la Iglesia tiene mucho que ver, pero creo que se entiende por dónde voy…

Bueno, ante argumentos como estos, supongo que todo el mundo, creyentes y no creyentes, convendrá en que la visita del Papa es un acto controvertido en sí mismo.
El caso es que esta vez se están convocando actos y manifestaciones antivaticanas. Directamente contra Ratzinger y la Iglesia. ¿Es esto lícito y aceptable? Veamos:

1) España es un país constitucionalmente aconfesional. No estamos obligados a recibir con grandes honores a ningún líder religioso. Y, sin duda, el Estado no gastaría ni un centavo en recibir a un imán o a un patriarca ortodoxo, aunque haya ciudadanos españoles que profesen esas religiones. Pero debido a nuestra cultura cristiana, y a la enorme proporción de católicos en nuestra población, amén del impacto mediático que provoca un acto así, se ha decidido agasajar al visitante con gran fasto. No me parece mal. Pero, puesto que otra importante parte de la población no sólo es indiferente a la Iglesia, sino muchas veces contraria a ella, me parece lógico que se realicen actos antivaticanos durante la comparecencia papal. Tanto derecho tenemos unos como otros.

2) Los creyentes (de todas las religiones monoteístas, aunque ahora hablemos sólo de católicos) suelen argumentar que el rechazo o la simple burla hacia su religión es una OFENSA. Y eso es mentira, además de injusto. El motivo es muy sencillo: el catolicismo es una religión proselitista. Esto significa que busca expandirse, esparce su mensaje intentando captar nuevos fieles para la congregación. Al mismo tiempo, es una religión que establece “bien” y “mal” según criterios arbitrarios. Así, el catolicismo considera que una persona es PECADORA (y, por definición, manchada por la maldad) si hace esto o aquello. Y, de hecho, considera condenados al infierno a todos los que no sean católicos. A veces intentan convencernos con ternura y amor, y a veces con terror y amenazas ultraterrenas, pero siempre queda claro el hecho de que, a los ojos de un creyente devoto, yo soy peor persona por no serlo. De hecho, mi vida es un auténtico desastre católico: el año que viene me caso por lo civil con una divorciada, madre de una hija no bautizada. Da igual lo mucho que los tres (su padre, su madre y yo) nos estamos esforzando en que todo sea facilísimo para la cría, da igual que ella esté creciendo feliz y rodeada de amor. Soy un jodido pecador. Oye, mira, lo siento, pero a mí esto me ofende muchísimo. Un católico desconocido no tiene ni puta idea de mi personalidad ni de mis esfuerzos ni de mi moral. Ni tiene derecho a juzgarlos.
Así pues… si a los creyentes se les permite ofender (aunque muchos ni siquiera son conscientes de lo mucho que ofenden) a los que no lo son, no comprendo por qué se quejan cuando los demás contraatacamos. No puedes jugar a pegar garrotazos y quejarte cuando recibes uno.

Sólo hay dos salidas para este conflicto. La primera, es que cesen las ofensas. Eso no ocurrirá en breve: la Iglesia no va a renunciar a sus principios morales, va a seguir juzgando y ofendiendo a los no creyentes. Así pues, sólo queda la segunda alternativa: expresar nosotros mismos nuestro rechazo. Es nuestro derecho como ciudadanos de un estado aconfesional, que somos constantemente menospreciados por una comunidad religiosa. No digo que haya que prohibirle al Papa venir. Faltaría más. Sólo argumento (partiendo de la lógica más elemental) que una marcha en contra del Papa y de la Iglesia tiene muchísimo sentido, es justa, no es ofensiva (o no más que la propia visita papal) y nos pone a todos los ciudadanos (católicos y no católicos) en el mismo plano social. Tenemos exactamente el mismo derecho a realizar nuestros actos contra la Iglesia, que ellos a realizar los suyos a favor de la misma.

Y encima, la nuestra ni siquiera le costaría dinero al Estado.

Hasta pronto, amigos.

PD: No puedo despedirme sin hacer mención especial a los argumentos bobos de una consejera de la Comunidad de Madrid que dice que la visita del nuncio generará 4000 empleos. Vamos a ver. ¿Qué coño de 4000 empleos va a generar el Papa? ¿Contratarán en la SEAT a 4000 parados para fabricar durante años un nuevo modelo de Seat Vaticano? ¿Pasarán 4000 monaguillos a ser funcionarios? ¿Acaso se privatizarán los monasterios? No me jodas, por favor. Si existen de verdad esos 4000 puestos de trabajo, durarán lo que duren las jornadas. Despedido el papa, los currantes con contrato basura, a la puta calle. No veo el beneficio social por ninguna parte.

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3 comentarios en “Argumentos a favor de los actos contra la visita del Papa

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